22.9.09

Martes y Septiembre

Tarde
Ella está confundida, más que eso, está delirando, analizando, soñando. Hace ya algún tiempo que se imaginaba como sería esto, no así, diferente, muy diferente.
El lugar era el mismo, la compañía también. Caminaban juntos, caminaban lento, él estaba, ella estaba. Caminaban juntos, él no estaba, ella si. ¿Él estaba? Lo sentía distante, lejos, como si su cuerpo caminara por inercia junto al mio. Como si su alma volara lejos, en otro mundo.
Caminaron entre cortas conversaciones sobre temas sin mayor importancia y prolongados silencios incomodos. En silencio, en silencio ella gritaba, en silencio ella solo callaba, ambos callaban.
LLegaron.
Se sintió rara, nerviosa no sabía que esperar. Miles de pensamientos invadieron su mente en ese momento, miles de imagenes que fueron disueltas en un solo instante cuando el dejó sus cosas y dio la vuelta. Ella entendio, era hora de irse.
La caminata continuó por unos minútos más pero ahora él estaba más lejos, como si parte de él se hubiece quedado tras la puerta cerrada de su casa. Ella caminaba a su lado, pero caminaba sola.
LLegaron. Esta vez al lugar que ella buscaba. Excusa, barata excusa.
Tocaron el timbre más de una vez pero nadie respondía, los nervios volvieron a invadirla, se había dirigido hasta allí sin pensar en que pasaria luego. Parte de ella quería que se abriera esa puerta y demostrar que no habían ido en vano. Parte de ella no quería que nadie respondiera, quería quedarse con él, aunque el no estuviera.
Caminaron nuevamente, por algún motivo volvieron a la primera parada, entraron y esta vez ella entró, subió y subió, lo siguió. El lugar era amplio. ordenado, con un ambiente ligero, fresco. Recordó la primera vez que soñó con él. El cuarto de aquel sueño era muy parecido al lugar en el que se encontraban ahora. Recorrío la habitación, él solo se sentó y miró, hablaron un poco, el seguía ido, ¿qué sentido tenía quedarse? No le encontré ningun sentido pero lo hice, me quede ahí un rato más hasta que quede completamente convencida de que cada segundo que pasara él seguiría lejos. Decidió irse.
Caminó con él hasta el paradero, se despidió. Algo en ella se rompió, no el corazón, no. Algo mas ligero, una ilusión. Entendio lo que vendría, vió el camino que debía tomar. Será dificil, no quiere pero tiene, por su bien.
El frío comienza, el hielo nos envuelve, el trato cálido solo miente.

21.9.09

Lunes y Setiembre

Despertar de una pesadilla sin tener que haberla dormido, despertar tras haber dormido arrullada por las lágrimas de una herida pequeña que duele como una inmensa, una nueva. Nueva? Si, nueva. Nació hace poco, desapercibida, ni yo me di cuenta. Yo, ella, nosotras.
Desperté, despertó, perdida, dolida entre sabanas blancas marcadas con pesadillas negras.
Salir de ahí era necesario, mientras más tiempo pasara recostada en la cama, más demoraría en olvidar la noche anterior, la noche vacía.
Pie derecho, pie izquierdo, paso, paso, manija, rechinar de la puerta.
Salió de su mundo, aquel que volvería a ser solo una habitación cuando volviera a abrir la puerta. Caminó descalza sumida en sus pensamientos, desconocía el tiempo, desconocía el espacio, solo existía lo soñado.
Una voz que pareció mas lejana de lo que se encontraba la sacó de su absurda concentración, pisó tierra. Tiempo y espacio le fueron devueltos a la memoria y los ojos se abrieron de golpe. Los del rostro y los del alma.
Volvió a abrir la puerta, el mundo ya era habitación. Una cama destendida, el papel con las frases que entre lágrimas escribió durante la pesadilla. No lo leyó, no lo guardo, no lo desechó. Lo ignoró. Se vistió rápidamente sin tomar mucha conciencia de sus actos, salió de la habitación, dejó ahí esperando a la confusión, dormida, ligeramente dormida.
El camino fue más corto que de costumbre, pasó todo el recorrido absorta en la película que se desarrollaba frente a sus ojos a través de la ventana.
Estudia arte, intenta arte. Arte, arte.. el arte de sobrevivir en un mundo caótico, el arte de resanar el corazón tras un cataclismo interno, el arte de sonreír en medio de la tormenta. No. Eso no lo enseñan en la universidad, arte, artes plásticas, arte visual. Arte.
Continuó el día con la ya pesada y aburrida rutina. La pesadilla quedo en el olvido, hasta que el retrato apareciera por supuesto. Pero no habría hoy lugar para la desgracia, no allí, las personas que pasan ven la careta, ella vive la careta, la sonrisa, que dura lo que dura su día.
Sonreia.

19.9.09

Unas palabras.

"Pienso en ti, dónde estás
y si vuelves otra vez
nos reiremos, de este mal sueño
con una taza de café."
Tu por mi - Cristina y los subterráneos

Pasada la medianohe..

cuando la oscuridad reina, pero todo se ve más claro.

Pasada la medianoche descubrí que las palabras de la mente escapan, se liberan y se adueñan del ser que las contiene, se apoderan de este si existe un deseo mínimo de dejarlas volar. Palabras, las palabras cargadas de ideales, sentimientos, ilusiones, decepciones, cargadas de todo tipo de emociones y sentimientos, las palabras solo expresan lo que llevamos dentro.

Entendí que es pasada la medianoche, teniendo como única compañía a la soledad cuando lo que guardamos encuentra su camino hacia afuera, donde algunos lo convierten en música, no para el resto, música para el alma, donde otros lo transforman en dibujos, ilustraciones, pinturas, o en libros, páginas y páginas que parecen escribirse solas. Lágrimas en la oscuridad o una sonrisa que parece no tener sentido.. pero que siempre es acompañada por una buena memoria.

Es pasada la medianoche cuando escribo, cuando me dejo llevar por las palabras que intentan escapar de mi, porque es pasada la medianoche cuando los sentimientos están a flor de piel, cuanto los recuerdos me rodean y la memoria es exacta. Porque en la oscuridad de la noche no existe la vergüenza y las palabras son sinceras, porque pasada la media noche no hay luz del sol, pero la claridad de la mente es inmensa.

Un rincón en la nada.

Ella en mi papel..
o yo en el papel de ella..
o ella en el papel de ella..
o yo en el papel de la nada.
La nada no tiene dueño, es nada y nada no le pertenece a nadie y nadie no es alguien. Ella soy yo y aquí yo soy la nada. La nada mas no nada, mucho por el contrario, interminable e incomprensible. La nada esta enfrascada. No es algo táctil pero está contenida en algo que si lo es.
Un rincon en la nada es un rincón del cerebro en relación de sumatoria con el corazón. Aquí la nada es ella y ella soy yo.
Están en mi rincón.